8 oct. 2008

Caso Cromañón: CULPAS COMPARTIDAS

En el programa "La Liga" que emite Telefe se presentó un nuevo informe sobre la tragedia del boliche de Once "República de Cromanón", con testimonios de todos los que de una forma u otra han sido protagonistas de esa fatídica noche. En el excelente trabajo periodístico, se incluyeron declaraciones de Omar Chabán, del ex jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires Aníbal Ibarra, de algunos jóvenes que pudieron salir medianamente ilesos de esa jaula mortal, familiares de las víctimas, peritos técnicos, abogados, etc.
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En el proceso judicial se está buscando la verdad, cómo sucedieron realmente los hechos, qué pasó, quiénes intervinieron por acción u omisión para que todo terminara como terminó. Y seguramente habrá sentencia y condena, culpables y condenados, pero nada puede devolverle la vida a quienes la perdieron en ese combinado maligno de imprevisión, desidia y culpas compartidas.
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Recuerdo que al día siguiente de la tragedia y con posterioridad a que todos los medios del país y el mundo mostraran esas primeras imágenes en la puerta de la disco, recibí un mensaje de texto de un amigo diciéndome algo asi como "Bien che, 175 faloperos menos!!", el número de víctimas que por entonces se difundía. Fue tan impactante leer ese mensaje que ni siquiera pude responderlo. Con el tiempo entendí que mi amigo no era el único en pensar así, que muchos -aún hoy inclusive- opinaban de esa forma, que se trataba de rockeros, drogadictos, borrachos, vagos que habían encontrado la muerte como consecuencia de su estilo de vida. Una y otra vez me acordé también de ese particular proceso tan estudiado en Criminología de la "inversión de roles" o doble victimización, es decir, aquella insistente manera de culpar a la víctima convirtiéndola en victimaria.
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Convencido de que la prevención una vez más había estado ausente, escribí y publiqué un artículo, el que incluyo hoy en el blog dado que mantiene intacta su descripción de cómo actuamos los argentinos en sociedad, confirmando todos los días que tenemos culpas compartidas.

LA PREVENCIÓN... AUSENTE UNA VEZ MÁS
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La tragedia de Once pone una vez en la mesa de conversación la difícil problemática de la seguridad en los locales bailables, el como garantizar a los asistentes a ese tipo de locales la mínima e indispensable seguridad para que su presencia en los mismos no se transforme de un momento de diversión o entretenimiento en una noche trágica de muerte y dolor.
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Y todo conduce también una vez más a algo tan comentado y debatido en los últimos tiempos: La prevención, de la que mucho se habla y por la que poco se hace. Argentina es un país donde la prevención prácticamente en todas las áreas brilla por su ausencia, nadie previene nada, nadie controla nada, y por eso suceden las cosas que suceden. Los argentinos necesitamos tragedias, muertes, índices alarmantes de delincuencia, reincidencias criminales de todo tipo para reaccionar, para recién empezar a plantearnos las posibles formas o mecanismos de prevención. Pero siempre es tarde, siempre llegamos después, siempre actuamos después.
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Frente a las muertes, las familias destruidas, el horror de lo sucedido, de nada nos sirven ahora las nuevas medidas, los nuevos controles, las nuevas estrategias preventivas y menos aún las despreciables imputaciones que se lanzan uno a otro los gobernantes o funcionarios de turno; nadie es responsable, todos son tristes imitadores del Procurador Poncio Pilatos.
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Basta de lavarse las manos, basta de inútiles promesas o ficticias medidas porque después como siempre nada de todo eso se llevará a la práctica y sólo quedarán en simples reacciones momentáneas por lo tristemente acaecido. Son respuestas estructuradas sólo para el hoy.
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La tragedia del boliche de Once es un licuado de culpas, en mayor o menor medida todos aportaron irresponsabilidad y desidia para que la noche terminara como terminó, un empresario irresponsable ávido de dinero que permitió el ingreso irrestricto y sin control de concurrentes, entre ellos niños, sin las más mínimas condiciones de seguridad; los jóvenes que encendieron bengalas pese a que se les había solicitado por las condiciones del lugar que no lo hicieran, los padres o madres de familia que concurrieron a un evento de ese tipo con sus pequeños hijos para que a modo de guardería infernal los hacinen en el baño de mujeres, y fundamentalmente, muy fundamentalmente las autoridades de la Jefatura de Gobierno que nada controlaron ni supervisaron, habilitando un local cuando no estaba en condiciones para funcionar. Todos actuaron con mayor o menor nivel de responsabilidades para que la tragedia se consumara. Y todo lo que hoy se pueda hacer o decir, sirve para adelante, para el futuro, pero no para atrás, para el pasado. Cuando todos somos culpables, paradójicamente, nadie es culpable.
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Tenemos que aprender de los errores, tenemos que corregir lo que está mal y de una vez por todas empezar a actuar antes de las tragedias, ¿no repetimos acaso cotidianamente aquello de que “es mejor prevenir que curar”?, ¿por qué no lo hacemos entonces?. Lo repetimos, lo afirmamos pero no lo ponemos en práctica, ni siquiera lo exigimos de nuestros gobernantes. Y es porque no sabemos prevenir, como tampoco sabemos exigir. Y cuando por casualidad o inercia se ejerce desde el Estado algún tipo de control, nos enojamos, nos quejamos y si podemos zafar, zafamos. No entendemos la importancia de la prevención, desde el cinturón de seguridad, el casco en la moto hasta el mismo preservativo, todo lo que sea prevenir nos parece o resulta una asignatura menor. Y no lo es, claro que no lo es. Cada cachetazo que nos asesta la irresponsabilidad, pasividad o dejadez de nuestros dirigentes y de nosotros mismos, nos demuestran que no es para nada una asignatura menor. Pero no nos damos cuenta.
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Si no cambiamos, si no corregimos y si no asumimos los argentinos nuestras propias culpas, inclusive la de elegir a los gobernantes que nos conducen, vamos a seguir diciendo muy frecuentemente: “La prevención... ausente una vez más”.-

Publicado en el periódico "RESUMEN DE LA REGIÓN",
Alta Gracia, Córdoba - Enero, 2005

9 comentarios / Hacer un comentario:

Anónimo dijo...

Es muy cierto todo lo que dice Eduardo en su artículo, los Argentinos no sabemos prevenir y siempre nos pasan estas cosas por no realizar los controles como corresponde. Vamos a tener que aprender algun día para que en serio podamos convertirnos en un país maduro en todo sentido. Mis felicitaciones para Usted. Armando M.

Anónimo dijo...

Quiero votar en la encuesta pero no puedo, no me toma mi voto. Creo que fueron culpables todos, fundamentalmente el corrupto de Ibarra. Alfredo, Lanús

Anónimo dijo...

TODOS tuvieron la culpa, el Chaban ese, los inspectores coimeros que dejaban funcionar un boliche asi y los pendejos que tanto joder con esas vengalas incendiaron todo y se asfixiaron. Es Muy interesante su página Castillo Paez y muy buenos sus articulos. Carlos de Río Cuarto Córdoba

Anónimo dijo...

Esta nota sobre lo de Cromanón yo la lei en el Resumen y la verdad que me parecio excelente como todas sus notas. A Carlos de Río Cuarto le pido un poco mas de respeto para esos chicos y chicas que murieron en ese baile, no hay derecho de hablar asi de gente que ya se murió. Felicitaciones por sus notas, es un orgullo para la gente de Alta Gracis leerlo en un diario de acá. Susana Olmedo. Alta Gracia

Anónimo dijo...

Lei la nota a cerca de lo de cromañón en el Resumen y ahora en el blog más todo lo que antes vi en televisión y en las revistas. Ciertamente todos tienen la culpa pero es mucho mas culpable el dueño del boliche cromañón Chabán. Otro gran responsable tmb fue Ibarra y con todo eso la falta de control en el recital y numerosas fallas hicieron que en ese accidente se cobraran la vida de victimas inocentes. Alejandro de Villa Anizacate.

Anónimo dijo...

En que quedó lo de cromañon? ya terminó el juicio?. Lo que dice ud en el articulo sobre ese amigo suyo que le mandó un mensaje al teléfono diciendo que habia 175 faloperos menos, es lo que mucha gente opinó y sigue opinando. Mire el comentario de ese sr Carlos de Río Cuarto, igual de desubicado que su amigo. Tendríamos que preguntarnos qué nos pasa como sociedad cuando atacamos a las víctimas y no a los culpables. Muchas gracias por este espacio con altura y buen contenido. Mirta -Despeñaderos, Córdoba.

Anónimo dijo...

Creo que la responsabilidad es de todos, de Chaban, de los músicos, de las personas que autorizaron el funcionamiento del boliche, de los padres que asistieron con sus hijos y de aquellos padres que permitieron a sus hijos menores concurrir. Muchos nos preguntamos hasta cuando va a seguir esto? Pero es una cadena muy larga de corrupción e irresponsabilidad. Muy bueno el articulo

Anónimo dijo...

Todos son culpables, pero fundalmentalmente, quienes permitieron que esa noche entrararan mas de dos mil personas en un local con capacidad para mil, y quienes permitieron que ese local estubiera en funcionamiento. Pero el dolor que tienen los familiares , no los habilita a hacer lo que estan haciendo, cuando cada uno de nosotros aprenda a aceptar nuestras responsabilidades , es probable, que no exista otro cromañon...

Isadora dijo...

Prevención, prevención.. algo muy sencillo, se supone, no?
El tema está en que a los argentinos la prevención nos cuesta, nos sale cara, nos molesta, nos irrita. Nos sale cara por energía invertida tanto como plata, para qué el camino largo? para qué comprar matafuegos que funcionen? para qué modificar mi boliche para que sea realmente bailable, si con un par de Rocas todo está solucionado.

Acá no hay un sólo culpable, lamentablemente todos fueron culpables de algo pero a mi lo que más me indigna no es el Estado deficiente que no cumplió con su trabajo y traicionó a todos nosotros que lo elegimos para que nos ampare; a mi me indigna la gente.
La madre que festeja la absolución de la banda mientras tiene abajo a 194 familias con un cuarto vacío. Me indigna la cara de nada de Omar Chabán y sus constantes apariciones televisivas y en los diarios desde 2004 mostrandose como un hombre miserable y perdido, dando pena. Me indigna que la gente se llene la boca santificando maso menos a Callejeros cuando nadie se acuerda que ellos cobraban un porcentaje POR entrada vendida.
Me vas a decir que no veías que el lugar explotaba?
Me vas a decir que no sabías que el lugar era una reverenda bosta?
Me vas a decir que te importó esa multitud cantando tus canciones? Que realmente te importaban?
No, no te importó tocar en un lugar de mierda, no te importó tocar en un boliche sin condiciones.
Para mi, la banda, Chabán y todas las firmas del Estado que permitieron que ese hoyo negro esté abierto aquel 30 de diciembre de 2004, merecen la cárcel.

El argentino no previene, el argentino no se acuerda, el argentino no tiene memoria. No le importa el otro, mientras al menos él, viva.
Ya murieron 194 pibes, cuántos más tienen que caer para que empezemos a cambiar?

Nada más. Simplemente vi luz y entré.
Beso